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Carta digital en el restaurante: la pantalla, el QR y cuál de los dos le conviene

Se busca 260 veces al mes y mezcla dos cosas distintas: la carta en una pantalla dentro del local y la carta por QR en el móvil del cliente. No sirven para lo mismo.

Publicado el 24 de septiembre de 2026·Overant Internet, S.L.·2 min de lectura

Carta digital en el restaurante: la pantalla, el QR y cuál de los dos le conviene
Imagen generada, a modo de ilustración. Las capturas del producto que hay en esta web sí salen de la consola real.

La pantalla y el QR resuelven problemas distintos

La pantalla sirve para lo que quiere vender: el menú del día, lo que se acaba, la sugerencia del chef, el postre. La ve todo el que entra, sin hacer nada, y se cambia sin reimprimir.

El QR sirve para la carta completa, con alérgenos y precios, en el móvil de quien está sentado. Es un catálogo, no un escaparate.

Lo que funciona de verdad es tener los dos: la pantalla llama la atención y el QR da el detalle. Y el QR puede ir dentro de la propia pantalla.

Dónde ponerla y qué enseñar en cada sitio

En el escaparate o la entrada: el menú del día con precio. Es lo único que mira quien pasa por delante decidiendo dónde comer.

Sobre la barra: cañas, raciones y lo que quiera rotar. Aquí funciona el precio grande.

En la cola de pedidos (si es comida rápida): el producto que quiera empujar y el tiempo de espera.

Lo que no funciona: la carta entera en la pantalla. No se lee de pie, no cabe y nadie va a esperar a que pase de página.

El menú del día, que es el caso de uso real

Cambia todos los días, se imprime todos los días y se pega con celo en el cristal. Es, literalmente, el trabajo que la pantalla quita.

Lo que se tarda: escribir los platos una vez y guardar. Aparece en la pantalla en menos de un minuto, y si tiene dos locales, en los dos a la vez.

Y lo que casi nadie aprovecha: programarlo por franjas. Desayunos hasta las 12, menú de 13 a 16, carta de noche a partir de las 20. La pantalla cambia sola sin que nadie toque nada.

Alérgenos: lo que hay que tener claro

La información de alérgenos es obligatoria y tiene que estar disponible para el cliente. Una pantalla rotando no es el sitio: lo suyo es la carta completa —en papel o por QR— y que el personal sepa contestar.

La pantalla es para vender; el cumplimiento va en la carta. No mezcle las dos cosas.

Preguntas frecuentes

¿Puedo cambiar el menú desde el móvil?

Sí. Se escribe y en menos de un minuto está en la pantalla, sin tocar el televisor ni reprogramar nada.

¿Y si tengo varios locales?

El mismo contenido va a todos a la vez, y puede tener partes distintas por local: el menú común y el horario de cada sitio.

¿Necesito internet en el local?

Para cambiarlo, sí. Para emitir, no: la pantalla sigue con lo que tiene guardado hasta siete días si se cae la conexión.

¿Cuánto cuesta?

Desde 9,90 € por pantalla y mes, con catorce días de prueba sin tarjeta. El televisor no lo vendemos nosotros.

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