Publicado el 24 de septiembre de 2026·Overant Internet, S.L.·2 min de lectura

La pantalla y el QR resuelven problemas distintos
La pantalla sirve para lo que quiere vender: el menú del día, lo que se acaba, la sugerencia del chef, el postre. La ve todo el que entra, sin hacer nada, y se cambia sin reimprimir.
El QR sirve para la carta completa, con alérgenos y precios, en el móvil de quien está sentado. Es un catálogo, no un escaparate.
Lo que funciona de verdad es tener los dos: la pantalla llama la atención y el QR da el detalle. Y el QR puede ir dentro de la propia pantalla.
Dónde ponerla y qué enseñar en cada sitio
En el escaparate o la entrada: el menú del día con precio. Es lo único que mira quien pasa por delante decidiendo dónde comer.
Sobre la barra: cañas, raciones y lo que quiera rotar. Aquí funciona el precio grande.
En la cola de pedidos (si es comida rápida): el producto que quiera empujar y el tiempo de espera.
Lo que no funciona: la carta entera en la pantalla. No se lee de pie, no cabe y nadie va a esperar a que pase de página.
El menú del día, que es el caso de uso real
Cambia todos los días, se imprime todos los días y se pega con celo en el cristal. Es, literalmente, el trabajo que la pantalla quita.
Lo que se tarda: escribir los platos una vez y guardar. Aparece en la pantalla en menos de un minuto, y si tiene dos locales, en los dos a la vez.
Y lo que casi nadie aprovecha: programarlo por franjas. Desayunos hasta las 12, menú de 13 a 16, carta de noche a partir de las 20. La pantalla cambia sola sin que nadie toque nada.
Alérgenos: lo que hay que tener claro
La información de alérgenos es obligatoria y tiene que estar disponible para el cliente. Una pantalla rotando no es el sitio: lo suyo es la carta completa —en papel o por QR— y que el personal sepa contestar.
La pantalla es para vender; el cumplimiento va en la carta. No mezcle las dos cosas.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cambiar el menú desde el móvil?
Sí. Se escribe y en menos de un minuto está en la pantalla, sin tocar el televisor ni reprogramar nada.
¿Y si tengo varios locales?
El mismo contenido va a todos a la vez, y puede tener partes distintas por local: el menú común y el horario de cada sitio.
¿Necesito internet en el local?
Para cambiarlo, sí. Para emitir, no: la pantalla sigue con lo que tiene guardado hasta siete días si se cae la conexión.
¿Cuánto cuesta?
Desde 9,90 € por pantalla y mes, con catorce días de prueba sin tarjeta. El televisor no lo vendemos nosotros.
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