El cliente que te pide «cámbiame esto» por WhatsApp cada semana y no te paga por ello es el que te va a hacer odiar este negocio.
Ponle precio desde el primer día: un mantenimiento mensual con un número de cambios incluidos. Es lo que convierte veinte clientes en una nómina en vez de en veinte marrones.
Y hay clientes que prefieren hacérselo ellos. Perfecto: les cobras el alta y la formación, y te quedas la cuota. Los dos modelos valen; lo que no vale es no tener ninguno.
Hazlo ahora
Define tu mantenimiento: cuántos cambios al mes incluye y qué cuesta el extra. Mételo en la propuesta de hoy mismo.